Seguidores

19 de noviembre de 2009

ABRAZOS A CARMEN Y FRANCISCO

Cuando llegué a los cuarenta sufrí una crisis que no he tenido desde entonces. Me puse a mirar desanimado mi vida anterior lamentando no haber construído una base más sólida en mi educación lo que habría permitido un proceso de consolidación -probablemente- de algún arte que pudiera integrarlo a mi vida y entregarlo a otros. La separación de mis padres -me decía- había provocado esta vulnerabilidad en mi infantil etapa. Lo cierto, es que desde los séis años pude contar con amigos que amaba tanto como a Boby, mi perro: eran libros que guardaba mi madre en un inmenso baúl. Algunos no podía comprender por mi frescura mental.

Pasaron los años y en el Seminario, entre los estudios de Filosofía y Teología, podía disponer de una vasta cantidad de libros de literatura que me fueron dando una mayor capacidad de crítica. Después de mi etapa en el Seminario y de contratarme en una empresa,  comenzó mi labor social y sindical en una sociedad que vivía tiempos muy difíciles en que gobernaba la izquierda elegida en las urnas, la que terminó por un golpe militar y con la vida del presidente Allende y mucha gente. Por esa época nacieron los Talleres Andamios constituídos por jóvenes que buscábamos  en la poesía un signo, un afán y una experiencia de justicia. Los tiempos han cambiado y los encuentros en casas, parques y radioemisoras le dieron el paso, mucho después, a juntar las sillas y acercarnos unos a otros pero virtualmente a través del ordenador. He conocido a muchísima gente transparente, honesta y de gran valor. En blogger rejuvenezco. Allí están mis amigos especiales. Voy a nombrar sólo a dos: Uno es Francisco Machuca con sus blogs El Tiempo Ganado y Viaje al Fin de la Noche y sus cálidos comentarios de cine, de libros y escritores y reflexiones propias sobre la vida. La otra es una gran mujer: Carmen García y sus dos blogs llamados Carmen Sabes Poesía y Arte e Imagina y Crea, dos bellezas de color y saber que pueden reemplazar la visita a algún museo o incentivarla.

Tengo muchos asuntos pendientes de resolver y debo trabajar los siete días de la semana. Pero tengo dos ejes maravillosos que hacen que mi vida tenga paz y crecimiento: Mi nieto Renato de cuatro años y la graciosa compañía de algunas personas a través de sus blogs y de compartir los míos. 

A aquellos que se quedan o pasan de largo, a los que me escriben a mi correo entregándome sugerencias, en fin a todos, muchísimas gracias.

2 de noviembre de 2009

REMINISCENCIAS

Palomo en su viaje necesario me acompaño del vuelo de tu recuerdo. Sé que no debiera pensarte ni sé porqué no pudiera hacerlo. Sentiría mucho que aún vivieras sola pues, a nuestra edad, nos redime el estar con alguien con quien podamos compartir para dar y recibir, para que nos escuche y evite que las palabras reboten en las paredes. ¿Qué haces? ¿Qué cosas nuevas has aprendido? ¿Rezas como antes o tu corazón se ha llenado de otras búsquedas como las mías? ¡Si te volviera a ver de cuántas cosas hablaríamos...!  Recuerdo que preferías a tus cineastas y yo a mis escritores. Tú con tus clases de biología y yo en la presidencia de mi sindicato. Me divertía saber que tu familia me considerara -sin serlo- un amigo comunista. Tu sonrisa sobria casi triste pero verdadera la he llevado en el alma en cada esquina que cruzaba hasta tu casa cuando ya no vivías en ella. Pero qué bien me hacía ese peregrinaje aliviándome de la rabia de sentirme tan vulnerable, aunque seguía en la angustiosa interrogante de no saber cómo un golpe militar podía haber dividido con su fría espada nuestros proyectos y, sobre todo, nuestras certezas y promesas. 

Ciertamente que el tiempo fue despejando las dudas pero una espesa nube de cumpabilidades no nos dejó cruzar el puente. Yo había quedado en esta orilla, la de la última promesa. La definitiva. Con una mujer que no me ofreció nada y me ha dado todo toda su vida.   

No sé porqué mi corazón te ha recordado en esta tarde.